... _ _ _ ...

| 4 Comments | No TrackBacks
Titanic_3.jpg

Tenía una altanería y un fuerte orgullo, a fin de cuentas yo era la representación de la ostentación, el lujo y el poder. Todo el mundo se maravillaba de mi visión, me veían como el reflejo de sus sueños, como una esperanza de lo que se podía hacer y conseguir en el principio de una nueva época futurista, nadie pensó que poseyese el símbolo de los viejos valores, de las clases dominantes y adineradas sobre los demás, maquillado con la modernidad. Marché conducido por las instrucciones de algunos de los hombres más poderosos del momento, era mi superioridad contra los elementos, mi velocidad contra el tiempo... nadie dudaría que fuera el mejor. Pero la noche del 14 de Abril de mi primer y único viaje, mientras surcaba las aguas tranquilas, que parecían temerme como si yo fuera un superior ante ellas, las frías circunstancias me hirieron como una cuchilla en un costado, al principio parecía ser un simple contratiempo, pero que yo lo podría superar... pero no fue así, no era tan perfecto, y mi soberbia no fue superior al poder de las fuerzas de la naturaleza, por culpa del orgullo que representaba la tragedia era inevitable, y muchas almas pagarían la estupidez y la sinrazón de algunos... grité ayuda en todas direcciones, pero la única respuesta tardaría horas en llegar... voces de socorro, desesperación... actos cobardes, y actos honorables... las horas pasaron rápidas, y la inmensidad se preocupó por sí misma y sus allegados, pero unos pocos hicieron actos heroicos dignos de las más altas gestas, actos que yo demostré no representar...

Llegó el drama final, siendo la madrugada del 15 de Abril, se hizo la oscuridad absoluta y mientras me hundía, con el ritmo de una música religiosa, me partí... la gente trataba de salvarse cogiéndose a pequeños restos míos, finalmente yo me hundí... me hubiese gustado llevar a cabo este viaje, ayudar a la gente, cumplir su sueño... No pude y por ello pido perdón, 100 años después se recuerda mi titánico terrible destino...

Solamente espero que sirva para que en el futuro no se repitan los mismos errores que cometí yo, y otros cometieron en mi nombre.

Atentamente, el Titanic.

Titanic-Crece-interés-al-acercarse-centenario-de-naufragio.jpg

http://www.youtube.com/watch?v=mCEfqj9pDAI&feature=related

La respuesta en el olfato/ 5

| No Comments | No TrackBacks

El dolor de cabeza ya era mucho más leve, tan solo quedaba una tenue molestia. Seguía tumbado en el suelo, con un ligero entumecimiento en las articulaciones, atado y en la oscuridad absoluta, pero además  los pasos se acercaban a cada momento más...

Con los nervios apaciguados no me resulto difícil diferenciar hasta 3 tipos diferentes en las pisadas que venían hacia mí. Ya estaban muy cerca, y sonaron un par de ruidos metálicos, daba la sensación de que estaba en alguna estructura de este tipo, quizá una empresa, o un barco (lo que encajaría con mi último recuerdo en el puerto, antes de caer inconsciente). Abrieron una puerta, y tras pasar en el mismo sitio donde yo estaba, la cerraron. Nada más entraron encendieron una luz, dado el contraste, me cegó totalmente por un tiempo y uno de ellos dijo a los otros dos:

-          Está en el suelo, ¿¡Qué hace en el suelo!? Y otro de los hombres le responde.  -    Se debe haber caído de la cama señor, ya lo recogemos.

Rápidamente vinieron dos de ellos hacia mí, los veía borrosos y me fue imposible distinguirlos. Me incorporaron y sentaron en una camilla, los dos hombres se alejaron un poco y me rodearon, mientras el otro hombre se acercó, y aunque olía a loción aftershave, a colonia de caballero y además a puro abano y coñac, noté otro olor dulce, que no identificaba casi por encima del suyo, era muy leve, pero estaba y sabía que lo había olido antes.

El hombre se presentó, era el mismísimo dueño y señor de la empresa, y el que yo intentaba investigar según el soplo que me habían proporcionado. Me dijo que sentía lo que había pasado, sin mirarle es difícil juzgar si una persona miente, pero por el tono de voz: áspero y serio, pero sereno y tranquilo, parecía ser sincero. Continuó hablando, al parecer yo llevaba unas 16 horas inconsciente y me explicó que con mi documentación habían indagado en quién era, primero pensaron que era un vulgar ladrón, y deduzco que me dejaron inconsciente para, con una subsiguiente paliza, darme una lección para que corriera la voz de qué pasa si intentas robarle (un comportamiento de lo más mafioso), y por ello no recurrieron a la policía. Poco a poco recobré la vista, y tras esta breve explicación me pidió que ahora que sabía quién era yo, que le acompañase para hablar de negocios, por supuesto aún en la extraña situación y teniendo las de perder intenté aparentar la mayor de las tranquilidades y las indiferencias fingiendo que poseía algún control sobre los acontecimientos que me sobreviniesen en ese momento. Uno de los hombres me desató,  una persona fornida y grande, que iba con un mono azul, y un casco amarillo, llevaba barba de no afeitarse, de un par de días, y estaba muy moreno de pelo y piel. Poseía un fuerte olor a sudor, y parecía llevar horas trabajando, por su aspecto, es posible que coincidiese el día anterior conmigo en aquél bar a la hora de comer, pero es difícil saberlo pues había muchos trabajadores del puerto y eran muy parecidos.

Fuimos el dueño de la empresa, yo, y su otro subordinado, el que me había desatado se quedó allí para recoger y poner algo de orden. Al salir de aquel "camarote" pasamos por un pasillo poco iluminado y después subimos unas escaleras metálicas  y fuimos ascendiendo, me explicó el "empresario" que estábamos en un barco, confirmando mi sospecha. El dueño en su sobrepeso se cansaba subiendo las escaleras y jadeaba levemente, iba con un traje marrón, caro, camisa blanca y corbata verde oscuro, unos zapatos de piel, evidentemente de precio alto y estaba inmaculadamente afeitado y con el pelo engominado y peinado hacia atrás, por su parte su empleado era algo más delgado que el anterior, pero igualmente vestido al otro, y se parecía mucho al anterior, cabe decir que sus botas de seguridad sonaban con fuerza al pisar.

Al poco acabó la escalera, y ya se veía la luz del exterior, me volví a cegar un poco, pero el "empleado" posó su mano en mi hombro y me guió, al parecer mientras se me acostumbraba la vista a la luz natural nos metimos en un "camarote" que era un despacho. Me invitó a que tomara asiento y dijo a su empleado que nos dejara a solas. Tras salir se me acercó, de nuevo ese poso de olor familiar  y dulce. Primero me explicó que este despacho y este barco los usaba para mostrar el negocio a futuros inversores, y para hacer negocios. A continuación me dijo que le había gustado mi estilo, y sabía que había estado haciendo averiguaciones sobre él y sus empresas, en particular de ésta al ser fuerte y que se mueve internacionalmente en transporte de mercancías. Me ofreció un puesto de trabajo de gerente en su imperio empresarial, dándome a entender que muy bien remunerado, a todo esto yo permanecía sentado, sin abrir la boca, ni hacer gesto alguno, totalmente impasible. La condición que ponía el era que le dijese quién me contrató y para qué, aunque por lo que dijo parecía imaginarse para qué.

Pero, ya sea porque la vista se me había acostumbrado del todo, o por lo cerca que lo tenía a él sentado frente a mí en la silla adyacente, me fijé en un pelo que caía del hombro de la chaqueta de su traje, era largo, moreno y sedoso, aspiré con calma y recordé dónde y de quién era ese olor. Intentando no hacer ningún gesto que delatara qué pensaba, y la importancia que tenía, me incorporé lentamente a la par que le decía que quería más de lo que me ofrecía, mientras daba un par de pasos poniéndome por detrás del escritorio para ver y confirmar mi sospecha, pero de forma disimulada. Continué diciéndole que a pesar de su generosidad, quería un puesto de redactor en un poderoso periódico de tirada nacional, pues le dije que sabía que él tenía acceso a concederle eso, y además, quería otra gratificación, la garantía de que le pagaría el sueldo a la secretaria que yo eligiera para trabajar para mí durante un año, a cambio yo le daría la información que me pedía y además estaría en deuda con él, tapando algún escándalo que llegara a mis oídos. Decía todo esto con la mayor de las confianzas, ya había confirmado la pieza del puzle que me faltaba.

Él se echó a reír, y me dijo que pedía mucho sin garantías, pero le hice una media sonrisa, y le dije mientras me encaminaba de vuelta hacia él, que la información que le iba a proporcionar bien lo valía, y que se libraría de un enemigo cercano y peligroso. Volvió a reír, y me dijo que de no cumplir lo que decía me arrepentiría. Y me extendió la mano para que entendiera que cerrábamos el pacto, entrelazamos las manos y las apretamos ligeramente, pero con seguridad. Y conforme se separaron las manos le acerqué una foto de su escritorio, donde salía él con una mujer, y le dije que fue ella la que me hizo el encargo. Él se quedo blanco y con cara de sorpresa y disgusto, entonces se la describí con exactitud, pues la recordaba vivazmente dada la alta sensualidad que desprendía cada parte de ella: su pelo, su olor, su figura etc... pero gracias a su negro, largo y precioso cabello, conjunto a su dulce y embriagador perfume, había logrado atar todos los cabos, y le conté el trato que me propuso y los datos que me había dado. Él escuchaba en silencio con el semblante serio y los ojos rojos, de la rabia y la humillación. Al acabar mi explicación él despotricó sobre ella, me agradeció todo y me dijo que cumpliría su parte del trato. Hizo pasar a su empleado, me acompañó fuera del puerto, y me fui a mi casa.

 

 

Después de tres meses de mi nueva vida, en la gran ciudad, y como redactor de un gran periódico, debo decir que si no tengo la felicidad, me acerco mucho. Vivo felizmente casado con la secretaria que elegí, que no fue otra que la de la empresa de transportes, por su parte la empresa de este "empresario" funciona mejor que nunca, él hace muchos viajes y se pega la gran vida, más después del "extraño y terrible" accidente de coche que sufrió su preciosa, joven, y emprendedora esposa...




PD: Especial agradecimiento por su colaboración, ayuda y consejos a Gema L.B.

Brisa marina y recuerdos dolorosos /4

| 1 Comment | No TrackBacks

Después de lo contado anteriormente, recuerdo irme a comer a un pequeño bar-restaurante, situado en las cercanías del puerto y próximo a las vías del tren, para facilitar el transporte de mercancías por todo el país supongo. El sitio era medianamente limpio y luminoso, pero frecuentado por los marinos y portuarios, gente dura y curtida en la vida, por tanto el lugar no era de ambiente familiar, y el aroma a alcohol estaba en permanente suspenso en el ambiente del local. Simulé ser el trabajador de una empresa nueva que pretendía exportar sus productos, y entablé conversaciones amigables con un par de aquellos individuos, los que parecían más afables, y entre risas, mientras les invité a algunas cervezas y mientras comíamos los bocadillos que habíamos encargado al camarero desde la barra, les sonsaqué la información para lograr hacerme una idea de cómo estaban distribuidos por zonas los trabajadores, e incluso los horarios de cambios de turnos y la oficina donde podría buscar los papeles que me dijeran dónde se cargaban y descargaban, e incluso almacenaban, los envíos y cajas de la empresa que tenía que investigar.

Tras comer, pude dar una vuelta para situarme geográficamente por completo por el puerto, y con los datos que había obtenido, y poder acudir al final de la tarde, más bien por la noche, para poder acceder a la información que necesitaba. Hecho esto, tome la decisión de alejarme de la zona para no levantar sospechas, e incluso revisar las notas para el artículo e incluir las últimas informaciones que había adquirido. Cuando me había alejado unas 4 calles, me encontré caminando hacia mí, a la preciosa, aunque no espectacular, secretaria de la empresa que investigaba, y que había conocido unas horas antes. Iba manoseando unos documentos, sin prestar ninguna atención a la calle por la que caminaba, y únicamente pendiente de dichos documentos, su cabello le tapaba ligeramente la cara, pero se entreveían sus ojos con su fulgor verde, y su morena piel tenía unos bonitos reflejos con la luz exterior del sol. Llevaba una marcha firme y elegante aunque seguía vistiendo desenfadadamente, aunque de forma sobria, parecía nerviosa en sus gestos y su forma y velocidad al caminar. La llamé por el nombre con el que ella se me había presentado. Acto seguido ella alteró su gesto convirtiéndolo en una sonrisa afable y cálida, y miró en mi dirección con una mirada buscadora sobre quien la había llamado., al verme se le dilataron las pupilas mientras me reconocía, y agrando dulcemente su sonrisa. Nos saludamos de forma amigable y le conté que había venido al puerto para hacer un encargo, y se desembarcara un pedido. Ella dijo acudir por algo parecido, y lamentaba que no coincidiéramos al acudir ambos al lugar, para hablar más rato. Pero le dije que yo disponía de algo de tiempo libre, pues ya había cumplido con la mayor parte de mis obligaciones de aquel día, y accedí a acompañarla mientras seguíamos hablando, ello aparte de tener una agradable conversación con aquella dulce chica es posible que pudiera ampliar mi información del lugar.

En el corto paseo desde donde nos encontramos hasta la llegada al control del puerto fue una distendida charla donde pude apreciar su melodiosa risa que era contagiosa y casi ingenua. Al vernos llegar los guardias, tal y como presupuse, debieron pensar que era un jefe de aquella secretaria a la que conocían, y por mi indiferencia y que ellos me ignorasen ella pensaría que acababa de salir de allí y por ello no me volvían a pedir identificación. Dentro del puerto nos dirigimos a los tinglados, al número 9 concretamente, que era desde donde se embarcaban y desembarcaban las mercancías, parecía un sitio privilegiado en el puerto, dada las cercanías de acceso a las vías del tren, y las salidas para camiones. Había una pequeña oficina, en una auto caravana,  aparcada a la entrada, y la mujer entró a coger unos papeles mientras llamaba a unos operarios, creo que alguno me sonaba de haber estado comiendo en el bar, pero como no parecieron tomar demasiada atención decidí seguir mi papel de indiferencia hacia ellos, tras unos encargos, coger unos papeles, dejar otros y firmar unos documentos que entrego al que debía ser el capataz, los operarios salieron, y nos quedamos ella y yo, sacó unas carpetas de un archivo del que ella tenía la llave, y quería seguir conversando de cosas comunes de "nuestros" trabajos y anécdotas de nuestras empresas, pero la interrumpí con la excusa de ir al baño, amablemente me indicó donde estaba, aunque fuera evidente en aquel pequeño espacio móvil, dentro tras hacer un par de ruidos a modo de prueba para ver si se oía mucho, tiré de la cadena al tiempo que habría mínimamente la pequeña ventana, para poder acceder luego al interior.

Al salir del baño ella ya había acabado de hacer el papeleo que tenía que terminar, así que volvimos a la salida del puerto, y nos despedimos, ella debía coger el auto bus y yo le dije que con el coche tenía que  salir fuera de la ciudad y que por ello no podía llevarla, lo entendió con resignación y nos despedimos muy amablemente, incluso cálidamente, mientras se alejaba en la otra dirección me giré para contemplarla de nuevo, al parecer ella había hecho lo mismo y se volvió en la dirección a la que marchaba rápidamente con vergüenza, y marchó nerviosa, pero contemplando su figura a cada momento me parecía más hermosa, aunque no fuera como se suele decir una mujer de bandera.

A las pocas horas anocheció, y desde un lejano bar, me decidí a volver al tinglado nueve del puerto, para ver si podía empezar a aclarar algo. Fue muy fácil entrar, no parecía que hubiese mucha vigilancia, llegué sin mayor problema al tinglado, y cuando me acercaba a la ventana del baño de la auto caravana... solo recuerdo un fuerte golpe en la cabeza, que desde esta oscuridad crece y crece por momentos, desde ese momento se hizo todo negro, y así continuó aunque al menos ahora consciente...

 

En la lejanía oigo pasos que resuenan sobre una superficie metálica, y parecen venir hacia mi...

Extraño, doloroso y rememorante despertar /3

| No Comments | No TrackBacks

Un fuerte dolor de cabeza, como punzantes golpes desconcertantes en un eco sin fín, me despertaba. Todo estaba en la más absoluta oscuridad y únicamente oía mi respiración rápida y como esta se perdía al salir de mis fosas.

Me sentía terriblemente confundido, y sin poder pensar con claridad. Una terrible sensación recorría mi cuerpo, mezcla de miedo y dolor. Traté de tranquilizar los nervios a flor de piel por la situación, respirando lentamente, aspiración, expiración y Bis... tras unas cuantas veces de esas pausadas y apaciguantes insuflaciones de aire, noté que, aún con cierta dificultad, pero mejor que antes, pensaba con algo más de claridad. Pero la recién calma, y el tiempo para despejarme de mi sueño, me trajo una sensación de dolor por el cuerpo, como si hubiera recibido fuertes golpes, además de notar que estaba tumbado en el frío suelo. La situación era en verdad extraña, y tenía ganas de descubrir el motivo por el cual había despertado en la tesitura de esa extraña y particular situación. Al tratar de moverme para reponerme y recuperar una cierta compostura, sentí que estaba maniatado, y no cabe decir que los pies habían corrido la misma suerte. Fue entonces cuando comencé a tener sensación de terror pues evidentemente alguien me había dejado en ese estado, y dudaba mucho que fuera un amigo, o alguien a quien ahora considerase amigo, y volviendo a hacer acopio de la calma, pues en el apabullante momento no recordaba nada, traté de reconstruir todas mis acciones desde el momento que con más claridad y próximo recordará...

Varias imágenes fueron viniendo a mi cabeza, entre ellas la bella mujer que un par de días atrás me había dado la posibilidad de mi vida para trabajar en un importante diario nacional, también recordaba haber vuelto a casa de esa entrevista, y al llegar a casa buscar algunos datos y direcciones para al día siguiente comenzar a trabajar en mi primer reportaje, a modo de prueba, para aquel periódico.

Y a la mañana siguiente tras desayunar algo rápidamente, partí a hacer mis indagaciones sobre la empresa que debía investigar. Al parecer había gente influyente del país e incluso del extranjero, que ganaban dinero en aquella empresa, en realidad era algo de esperar pues ya sabía que era una empresa poderosa y no se llega a serlo sin ayudas de gente que ya tiene un cierto grado de poder de antemano. Tras conseguir esos primeros datos de carácter burocrático, fui a ver un almacén de esa empresa para tomar un primer contacto y ver de cerca con qué trataba. La mejor forma de conseguirlo, era citarme con un directivo de allí fingiendo ser un comercial. Por supuesto era evidente que la fecha para la cita tardaría bastante más de una semana, y no llegaría al plazo de entrega del artículo, pero eso no era un verdadero problema, pues ya tenía una razón para estar dentro de las oficinas, y la amable secretaria del directivo en cuestión era un verdadero encanto de mujer; no era despampanante y exuberante como la mujer que me había encargado la noticia, pero era bella, de líneas gráciles y sencillas, un moreno de piel, y un cabello castaño con un corte de pelo de media melena que le favorecía para poder ver el verdor de sus ojos. Vestía discreta, pero con un estilo moderno, y era muy risueña e inteligente y no cesaba de hacerme preguntas sobre mi empresa, qué me interesaba y buscaba de ésta... etc., pero dada su faceta de ser confiada y sincera me gané su confianza y me dio alguna información que me serviría para saber dónde seguir buscando, por supuesto no dijo nada comprometedor, y de haberlo, dudo que ella lo supiera, pero me acercaba a otros caminos para llegar al destino de descubrir qué se cocía en aquella empresa y ver si la información de que disponía era verdadera o falsa. Por lo tanto salí de allí fumándome un nuevo cigarro de mi ya endeble paquete, y tomando la dirección de algunos de sus proveedores para sonsacar más información.

El término lo tenía bastante claro, ir a los tinglados del puerto para ver si desde donde cargaban sus mercancías para transportarla en barcos contenía lo que se suponía y la cantidad, la teoría era que facturaba más de lo que en teoría debería por sus ventas, así que para empezar debía asegurarme de que sus negocios principales eran o no los que  figuraban en sus facturas, y la mejor forma, ver a sus proveedores y distribuidores y luego ver los paquetes de la mercancía, y todo ello tras comer y a término de empezada la noche.

Vuelta a casa en la oscuridad /2

| No Comments | No TrackBacks

Había llegado el oscuro abrigo de la fría noche, volvía paseando hacia mi pequeño apartamento, ya no llovía con la fuerza de unas horas atrás, únicamente unas pocas y pequeñas gotas en forma de chispeo. Andaba con la mente distraída pensando en aquella mujer de aspecto frágil pero seductor. Ni siquiera saboreaba el humo del cigarrillo. Solamente tenía una mirada fija y vacía hacia el infinito. Era un duelo de mi mente; por una parte quería ordenar en mi mente todos los datos de la conversación para ponerme con ello lo más pronto posible, y por otra parte únicamente pensaba en los detalles de ella, en todo su ser, empezando por rasgos faciales y otros corporales, pasando por su forma de vestir, su voz y en definitiva todo su ser. Era como si me hubiese hechizado, cual súcubo que roba el alma a su presa después de seducirla.

Intentando poner mis ideas en orden, di un fuerte golpe contra una pared con mi puño. Efectivamente acto seguido el dolor de la mano hizo reaccionar a mi mente, ya podía pensar con más claridad y la molestia de los nudillos evitaba distracciones ahora innecesarias, ya tendría más tiempo para repasar y estudiar aquella bellísima mujer que entró tan inesperadamente en mi vida.

El encargo de aquella despampanante mujer era la publicación de un par de noticias, decía que le gustaba mi forma de escribir, y sacó de un bolsillo unos recortes de los últimos artículos que un pequeño periódico de ámbito local había conseguido que me publicaran. A ellos una serie de calificaciones más o menos objetivas sobre ellos y una serie de alabanzas sobre mi estilo y forma de escribir.

Dijo poseer muchas acciones de un periódico de tirada nacional, claro está que no era la dueña, ni la directora, pero dijo tenerlo todo arreglado para que se me publicara allí. Pero por supuesto que no entraría en nómina, algo a lo que ya estaba acostumbrado por otra parte, se me pagaría por artículo, siempre que este gustara al editor.

Así que tenía una semana para enviar un primer artículo en forma de prueba, sacó un pequeño papel del bolsillo y me dijo que en la empresa que ponía en esa dirección ocurrían cosas raras, lo sabía por un soplo de un policía. Señalando que mi talento merecía una ayuda para asegurarse del éxito, y que consiguiera aquel empleo. Por supuesto no pude evitar ruborizarme levemente. Acompañado de una risa nerviosa, aquel ser casi divino y embaucador me tenia cautivo y sus halagos a mi obra y mi persona solo hacían que embotar mi mente. El mero recuerdo del momento ya me volvía a ruborizar...

Por suerte mientras caminaba pensativo ya había llegado a mi desvencijado apartamento.

De nuevo solo podía pensar en ella, el verdor de sus ojos, el rojo de sus labios y en su sonrosada piel a causa del frescor de la lluvia.

Entré en el patio tirando al suelo de la calle la consumida colilla de mi boca, di otro golpe de nuevo con el puño contra la pared de la estrecha escalera y cerré la puerta ya más centrado y preparado para subir y cenar alguna cosa para luego empezar a planear mi investigación para el artículo.

Era una tarde lluviosa, ya comenzaba a oscurecer, o eso parecía, en la escasa luz del atardecer oculto por las nubes, mientras descargaban sus torrentes de agua sobre el asfalto corrupto de la ciudad y sus anodinos habitantes. Había una leve bruma en el ambiente, daba un aire tétrico en la terraza cubierta de aquel tugurio, prácticamente vacío de no ser por el camarero sucio y destartalado que lo atendía, y un borracho, gordo y calvo que hablaba solo en voz baja, con voz lamentosa, como sollozando a su misma alma para que esta le perdonara lo que fuera que hubiera hecho, buscando una auto redención con ayuda del alcohol, que posiblemente no llegaría.

Esperaba a quien me había citado allí, no sabía quién era, dejó una nota en mi oficina citándome aquí, la nota decía: -  Tengo un trabajo para usted, si está interesado acuda al bar buda a las 17:00. Era una caligrafía limpia y firme, pero delataba un cierto nerviosismo.

Como además llevaba unos meses con muy poco trabajo habiendo escrito alguna noticia de poca monta, y casi suplicando a los periódicos que me publicaran (es muy duro ser periodista por libre vendiendo mis noticias al mejor postor, me siento como un mercenario muchas veces), decidí acudir a escuchar esa oferta, al menos saldría de mi pequeño despacho y no me pasaría la tarde leyendo periódicos mientras me auto compadecía de mi estado financiero.

Mientras me mantenía a la espera y observaba aquel antro, pensaba en cómo alguien habría podido pensar que aquel era un buen lugar para reunirse, encendí un cigarrillo y observaba mi vaso casi vacío de whisky solo. Entonces llegó ella, no pude más que aspirar una gran bocanada de humo de mi cigarrillo, consumiendo gran parte de él, era hechizante mirarla, apareció salida de las sombras con su pelo largo ligeramente humedecido, aunque bien peinado.  Le cubría una larga chaqueta aunque de tela fina, más que de abrigo era una forma de mantener su piel seca, debajo de aquella chaqueta lucía un precioso vestido gris, elegante pero a la vez sencillo y no excesivamente formal, que permitía dibujar toda su curvada y esbelta figura. Desde el momento que entró bajo el techo de la terraza toda ella se iluminó, sus ojos verdes escudiñaban en busca de algo mientras plegaba su mojado paraguas, hasta que se posaron en mí y me atravesaron, hasta que pude sentir como podía ver a través de mi alma desnuda ante aquella mirada penetrante, dulce y misteriosa-

Mientras se acercaba hacia mí, cogí el vaso y me tragué todo el líquido que quedaba en el, bajaba áspero por mi garganta, ella continuaba acercándose y di otra gran calada a mi cigarrillo, el humo apaciguaba las pulsaciones de mi corazón, el cual se aceleraba a cada paso que aquella atractiva, misteriosa y preciosa mujer se acercaba a mí.  Al llegar frente a mí mientras dejaba el vaso vacio sobre la mesa, arrojé lo poco que quedaba de mi cigarrillo al suelo y aprovechaba al levantarme para recibir a aquella mujer mientras chafaba la humeante colilla.

Me sonrió al ver cómo me levantaba y parecía adivinar que yo ya sabia que era ella quien había dejado la nota, no hacía falta ser un genio, aquella mujer allí desentonaba, era evidente que buscaba a alguien, sino una mujer como ella jamás hubiese entrado en aquel antro sola, puede que ni acompañada, dado el bajo nivel de afluencia del lugar y sus pintorescos personajes que cualquier persona con un mínimo de aseo evitaría tener el menor contacto posible. Aquella sonrisa me cautivó, era cálida y sincera, le devolví la sonrisa de forma automática, no lo pensé, solamente ocurrió, como si contagiara que fuera o aparentara felicidad aquella forma femenina pensada para el pecado carnal. En aquel instante sus labios se movieron y surgió su melodiosa aunque firme voz, denotaba una seguridad inusual de la joven edad que aparentaba tener.

-          Buenas tardes, veo que recibió mi nota, disculpe si me he retrasado, siéntese por favor y le explico el motivo de esta reunión.

Ese fue el saludo que me hizo aquella mujer sin apenas darme tiempo a reaccionar y mucho menos a articular palabra. Y acto seguido acerco mi rostro al suyo y me dio un beso en la mejilla a modo de cordial saludo, es difícil describir las siguientes sensaciones, sus labios estaban humedecidos y calientes y esa dulce sensación me anestesió todo mi ser dejándome sin capacidad para devolverle el beso y haciendo solo la mención de él y su característico sonido. A la par de esto su perfume me envolvía y embriagaba, no sabiendo si olía mejor su piel o su cabello y arrebatándome toda posibilidad de no sucumbir a sus encantos, fuera esta su intención o no ya había caído prendado de ella a la espera de una reacción por algún acontecimiento lo bastante fuerte para recuperarme, o por el contrario mantenerme en este estado de sumisión mientras mi destino era decidido por ella.

Se sentó, y acto seguido me senté yo en mi silla...

Interior

| No Comments | No TrackBacks

Hay un mal en mi interior, lucho contra él mientras me consume lentamente para que no se apodere de mi, su fuerza es descomunal y me siento cansado, pero no puedo darme por vencido... si lo hiciera se extendería con una gran velocidad y terminaría con mi sufrimiento, pero también conmigo. Aún sin fuerzas debo combatirlo porque no solo me haría daño a mi sino a las personas que quiero y con eso en juego aún sin fuerzas luchare contra él para evitar su avance inmisericorde e inevitable con la efímera esperanza de encontrar un fin a su mal.

Sufrimiento en la oscuridad...

| No Comments | No TrackBacks

La oscuridad nos envuelve, el olor a sangre lo impregna todo, la sensación de frenesí permanece en mi interior exacerbando mis sentimientos; una extraña mezcla de dolor, culpa, rabia y odio. El fuerte aroma de la sangre embriaga toda la estancia, dicho aroma delata el sufrimiento y la muerte recientemente acontecidos. No sabría decir como los acontecimientos pasados han podido conducir este final, pero si se decir que de alguna forma, lo que ha ocurrido es lo que soy en el fondo de mi ser, y que probablemente el tomar otras decisiones no hubiesen cambiado el final como, y sin creer en ello, si estuviese predestinado ha terminar así, ya que es el fondo de mi ser el que necesita mostrarse, como si necesitase el dolor, una extraña simbiosis en la que no me gusta el sufrimiento, que siento, pero que forma parte de mi. Quizás solo sea una manifestación de mi subconsciente que se ha acostumbrado tras toda una vida de dolores a él y crea esa sensación de unidad entre el dolor y yo para hacerme sentir menos apesadumbrado con él. En cualquier caso, bueno o malo, las acciones ya han acontecido y estamos ante las consecuencias de estos, sean buenos o malos ya están hechos y no pueden cambiarse y no estando orgulloso de algunos de ellos, debo decir que en ellos estoy yo manifestado, y yo soy ellos, todos los destrozos materiales y los cuerpos sin vida no muestran una cara de mi, me muestran a mi, en todo mi ser, no lo que puedo llegar a ser, sino lo que soy. El que no entiende esto, sufrirá y me hará sufrir como ahora mismo estoy sufriendo y estos cuerpos sin vida, y destrozados, de seres queridos han sufrido.

Juguete

| No Comments | No TrackBacks

Por los cielos navegué, más allá del sol.
En mi sueño yo volé, pero el sueño terminó.
Ahora se, por qué me han hecho así y para qué.
No habrá más estrellas, que ver...

Más no, no puede ser.
Si yo quiero podré soñar.
Cómo un ave volar, sobre las nubes y el mar.
Sí volar, hasta el infinito y más allá.

 

TOY STORY ;)

Concurso

| No Comments | No TrackBacks
Thumbnail image for Blog-CKoomic.JPG